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Ley Denisse Itzel
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Método
Método

Como punto de partida para la aplicación del método, es importante determinar con la mayor precisión posible el día fértil de la mujer, de acuerdo con la duración de su particular ciclo menstrual que, como es bien sabido, suele ser diferente en cada caso. Para ello, consúltese al médico, ginecólogo preferentemente y, determinado así el día fértil, la pareja debe evitar todo acercamiento sexual durante cinco días cuando menos, anteriores al día fértil.

Suponiendo que se desea engendrar un hijo, el procedimiento a seguir por parte del hombre consiste en tener dos descargas seminales (eyaculaciones) diarias, durante los cinco días referidos, incluido el día fértil de la esposa y sin la más mínima participación de ella. El objeto de proceder así es disminuir la libido del hombre, evitando así la acción del factor femenino que el hombre aporta en la fecundación. El paso siguiente y ya en el día fértil de la mujer, será unirse a ella en lo que será el acto de procreación propiamente dicho.

Por parte de la mujer, deberá ella abstenerse totalmente de cualquier forma de trato o práctica sexual durante los cinco días previos a su día fértil (determinado éste con la ayuda del ginecólogo). Todo esto con el objeto de incrementar al máximo posible la libido de la mujer, para hacer dominante el factor masculino que aportará ella en la procreación de un hijo. Finalmente y transcurridos ya los cinco días de total abstinencia sexual recomendados y ya en el día fértil, deberá unirse al hombre en el acto sexual de procreación.

Si, por el contrario, lo que se desea es engendrar una hija, el procedimiento a seguir por parte de la mujer, será el de tener cuando menos dos orgasmos diarios durante los cinco días previos a su día fértil y también en el día fértil, antes de unirse al hombre en el acto sexual de procreación. Es muy importante que en la provocación y logro de esos orgasmos, el hombre que hará pareja en el acto de procreación, no participe ni aún mínimamente.

Por su parte, el hombre que hará pareja en el acto sexual de procreación, deberá abstenerse de toda forma de actividad y práctica sexual durante los cinco días anteriores al acto sexual de procreación, que deberá realizarse precisamente el día fértil de la mujer. Todo este tiempo de total abstinencia de cualquier forma de práctica sexual es con el objeto de incrementar al máximo la libido del hombre y, de esta manera, hacer dominante el factor femenino que él aporta para lograr el objetivo de engendrar una hija.

Todo esto y hasta aquí, constituye lo que podríamos llamar un método de aplicación general que garantiza los más altos niveles de seguridad en el objetivo que se persigue de engendrar hijas o hijos según la elección previa de la pareja interesada. No obstante, es necesario considerar que la libido, factor importantísimo en el logro de ese objetivo, es determinada en buena medida por factores como la salud, la edad, y aún por el temperamento de los individuos, hombres y mujeres y esto obligaría a ajustar este método a las circunstancias particulares de cada pareja. Esto sería lo ideal pero, no siendo posible hacerlo en todos los casos, la aplicación de este método en la forma que se presenta, basta para garantizar muy elevados niveles de resultados favorables en el objetivo de conseguir el sexo de los hijos con los que conformaremos nuestras familias.